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Lo Declonial

no es pa mi cuello el collar ni mi casa un palomar ... 
así como soy yo toca volar, toca volar.¨
Pascuala Ilabaca

La historia social en América ha estado marcada por un interés civilizatorio, evidenciado en los permanentes anclajes al despertar tecnológico de la era industrial europea, y en la más reciente explosión de lo tecno-científico, manifestada en fenómenos como la hiperconectividad, los extractivismos, las brechas digitales, los monocultivos, entre muchos otros, que nos hacen cuestionar las verdades del mundo occidental, y también nos invitan a acercarnos a otras formas de abordar (en plural) las ciencias y las artes, que han sido despreciadas históricamente.

Al hablar de investigación en artes desde lo decolonial/descolonial, nos obligamos a ubicarnos en este lugar de necesaria deconstrucción. 

―hablar significa tener la posibilidad de usar una sintaxis determinada, aprehender la morfología de un idioma determinado, pero que, sobre todo, hablar significa asumir una cultura y soportar el peso de una civilización‖ (FANON, 1986: 17-18)

Desde una práctica deconstructiva, y por lo tanto creativa, la relación arte-conocimiento y su matriz colonial nos pesa, nos hiere, y es por ello, que considero fundamental traducirla. Ya Homi Bhabha (el lugar de la cultura), ha planteado el acto de la traducción como un acto insurgente pues no solo recuerda el pasado como una causa, sino como lugar de origen de una  renovación, refigurándolo como un espacio "entre-medio" que innova e interrumpe el performance del presente. El "pasado-presente", expresado en el devenir histórico del término y en las propuestas epistémicas presentadas, se vuelve parte de una necesidad, y no en una nostalgia. Diría Bhabha que “El proceso de traducción es la abertura de otro lugar político y cultural contencioso en el corazón de la representación colonial”.

Nuestras contradicciones como potencia

Encontrar el arraigo

Silvia Rivera Cusicanqui

Tres propuestas para acercarnos al concepto de investigación en artes: 

1. La triada entre sujeto epistémico, comunidad epistémica y equidad epistémica, en la que no hay una equivalencia entre distintos tipos de conocimiento, sino el reconocimiento de saberes y tradiciones colectivamente relevantes.

2. Bioepistemología. Propone superar la vieja dicotomía entre episteme y doxa partiendo de incorporar todos los saberes antes descalificados, no sólo de humanos “no ilustrados” sino de las demás especies vivas, lo que implica una conciencia de ser solo una parte de la inmensa y compleja trama de la vida. (Esperanza Cerón, 2014, p.80)

3. las Epstemes simbióticas (Plaza, 2019), afirman que para generar/crear/compartir conocimientos es necesario situarse como seres interhistóricos que se inter-pertenecen, sincronizarse individual y colectivamente con lo existente, darse la oportunidad de contemplar y estar dispuesto a generar encuentros multidimensionales desde las certezas propias.

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